Escribe novela negra A.Dupin

A. Dupin

Color de la Novela Negra

de qué color es la novela negra

Elige un color.

Con humor.

Ha tiempo que tenía intención de escribir un artículo que tratara sobre el color de la novela negra. Quiero hacerlo desde el punto de humor «negro» que se merece. 

Supongo que se trata de ese afán clasificatorio que nos persigue a todos allá a donde vamos. Quizá por ese motivo, existen una serie de conceptos a los que hemos puesto el calificativo de negros. 

Quiero traer hoy aquí, desde mi humilde opinión, una reflexión al respecto.

El caballo blanco de Santiago. 

Si te preguntara algo así como: ¿de qué color es la novela negra?, seguramente pensarías que se trata de una de esas preguntas-trampa y a tu memoria acudiría el famoso acertijo: «¿De qué color es el caballo blanco de Santiago?»

La respuesta no es tan sencilla. Resulta evidente el color del caballo de Santiago, pero no tanto el color de la novela negra; al menos, desde mi punto de vista.

Las clasificaciones.

Vivimos en un mundo en el que tendemos a clasificar las cosas por inclusión/exclusión. Creamos listas para todo y lo que incluimos en una queda automáticamente excluido de la otra.

Esta estrategia sirve para los objetos, pero las ideas son otra cosa. Las ideas se encuentran llenas de matices. Las ideas son interpretables, adaptables, explicables y entendibles…, o no. Las ideas son propias y exclusivas de cada ser H. Las ideas pertenecen al mundo subjetivo.

Ya, me dirás que sobre la novela negra existen unos parámetros que la definen y tienes razón, pero esos parámetros son generales y se pueden vestir de ropajes de diferentes colores creando toda una gama interminable de grises.

Entre el negro y el blanco.

No me gusta el negro. El negro representa a la noche y ésta se produce por la ausencia de luz. Si la luz desaparece, se lleva consigo la esperanza. No me gusta la noche.

es gris el color de la novela negra
Existe toda una gama de grises entre la luz y las sombras

Una inmensa variedad de tonalidades comprendidas entre el blanco y el negro, permiten ser recorridas de forma permanente por una legión de mentes imaginativas que buscan el color exacto para pintar su mundo de ficción.

El gris es uno de mis colores preferidos. Definitivamente, creo que es de color gris.

Pensándolo mejor, quizá esté equivocado. Sí, creo que lo estoy. La novela negra no es de color gris, sino rojo.

Rojo de la sangre que mana de los crímenes que la pueblan y que alimenta la imaginación del lector mientras busca desaforadamente al culpable.

Bueno, ahora que hablas del lector creo que el color que la representa con mayor precisión es el amarillo.

Sí, el amarillo del fuego de las pasiones que suscitan la violencia de sus personajes y que llegan de lleno al lector hasta quemarle los párpados.

Entre el día y la noche.

Sin embargo, la muerte apaga todas las luces en la mente del ser H. Después de la muerte solo queda la noche más cerrada, la nada.

Claro, que esto solo sirve para el muerto; pero en la novela negra el muerto tiene poco que decir. Solo es un actor necesario, la disculpa imprescindible para que actúe el vivo hasta que averigüe quién lo hizo.

Éste, el vivo, el investigador, es el que llega con la luz que trata de iluminar la noche. ¿Lo conseguirá? Seguramente sí, pero para ello necesitará un pequeño rayo de luz que le permita reconocer al culpable o identificar la pista definitiva. Él tratará de caminar siempre hacia la luz perseguido por la oscuridad de la noche que pretenderá atraparlo para siempre.

El el color del amanecer
El amanecer es el momento de la novela negra. Ese es su color.

Definitivamente, es el amanecer el momento que simboliza a la novela negra.

El amanecer que aleja las sombras de la noche, que alumbra el cadáver que ésta nos deja, que pone fin a la impunidad, que precipita la acción alocada e irreflexiva del indeciso empujado por una noche tormentosa.

El amanecer que trae la sangre de la batalla y al que espera la venganza.

Sí, definitivamente, es éste el momento en el que la novela negra cambia de color para teñirse de sangre.

Por supuesto que existen noches interminables y amaneceres efímeros, pero aún así sigue subsistiendo el gris que trae el más insignificante rayo de luz.

¿Y tú, qué opinas?, ¿cuál es tu color? Quizá puedas encontrarlo entre los de la foto de portada…

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A. Dupin

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