¡Dos requisitos!

Dos requisitos necesarias para una buena novela negra

“En la vida de todos hay capítulos ocultos que se espera nunca puedan ser conocidos”. Agatha Christie..

 

¿Solo dos requisitos? ¡Increible!

Una frase me persigue.

El otro día, buscando información sobre la novela negra, me encontré con una frase que me persigue.

Debo confesar que fue entre una maraña de artículos de esos que comienzan todos por los diez mejores…, ya había perdido la esperanza de encontrar algo que me interesara, cuando leí: «dos requisitos». ¡No me lo podía creer!

Cuando la leí, esbocé una leve sonrisa, pero no presté demasiada atención por su obviedad; no obstante, ha vuelto a mi memoria de una forma recurrente, hasta el punto de que hoy quiero empezar este artículo refiriéndome a ella.

No temas. No voy a hablarte de la fórmula mágica para escribir una buena novela negra. No voy a enumerarte los diez pasos que debes recorrer si quieres salir disparado hacia el éxito con tu maravilloso relato.

Tampoco voy a ocuparme de la solución a los muchos enigmas que se plantean antes, durante y después de escribir una novela o, incluso, una carta a tu tía, si es que en la época en la que vivimos aún se escribe alguna. Tomémoslo con humor, humor negro si quieres.

Pues en esas andaba cuando, en un artículo de los típicos que circulan por ahí, apareció esa frase. Era de un autor muy conocido, de uno de mis preferidos; por eso me llamó la atención. 

Clásicos de la novela negra.

Los clásicos. 

Me gusta leer a los clásicos. Es como un mecanismo de autodefensa. Ellos nunca me decepcionan; ellos siempre me ofrecen una salida, un detalle de calidad, un apunte ingenioso, un recurso admirable.

La frase es buena, sí, pero también vulgar. La pudo decir cualquiera; incluso yo mismo, o tú si te paras a pensar solo medio minuto.

En la época en la que vivimos, escribir es una labor que puede realizar cualquiera. Todos hemos ido a la escuela y hemos aprendido a hacerlo. Todos.

Permanecer en el tiempo durante siglos, que te sigan leyendo generaciones futuras, que se siga hablando de ti dentro de cien años y  que te tomen como referente otros escritores… eso es otra cosa, claro.

Pero escribir bien es un arte y el arte solo está al alcance de los artistas. Los verdaderos artistas se identifican con facilidad porque, cuando aparecen, en seguida te percatas de su presencia, es como sentir un perfume embriagador a tu lado, un perfume que te atrae, te conduce, te transporta…

La realidad.

Sobre la novela negra se han dicho muchas cosas, y se seguirán diciendo muchas más. En algún sitio he leído recientemente que se genera más información en un semana de la que se generaba antes en todo un siglo. Quizá esté exagerando. Quizá exageraba el autor de esa información. Quizá no… Quizá no sea cierta toda esa información…

Por eso me llamó la atención esa frase, no entonces, cuando la leí, sino luego cuando me persiguió. Por eso me llamó la atención: porque era cierta, cristalina, irrebatible y, sobre todo, sencilla.

Mientras escribo este artículo me doy cuenta de que tiene mucho sentido que la haya dicho, precisamente, quien la dijo; aunque, sinceramente, creo que se estaba refiriendo a cualquier novela en general. 

Los gangsters tratan de ponerse a salvo - novela negra

Dos requisitos y un problema. 

Decía algo así como que para escribir una buena novela (negra) se necesitaban dos requisitos. «¡Dios mío!, dos requisitos; solo dos», dije yo, y seguí leyendo.

La primera premisa era contar con una historia policiaca. «Fácil, ¿quién no tiene una buena historia de policías y asesinos en la cabeza, aderezada con unos cuantos personajes más y cadáveres y todo eso…?», pensé y continué leyendo.

La segunda fue la que me arrancó la sonrisa de la que te hablaba al principio. Claro que, si lo piensas bien, es lo lógico porque él hablaba de una buena novela negra y la historia policíaca no parecía que le preocupara mucho.

Efectivamente, la salsa se encontraba en la segunda. El requisito principal era «contarla bien». Esto es lo que dijo y estoy completamente de acuerdo con él.

«¿Y eso, cómo se hace?», te preguntarás ahora. Amigo mío, ese es el problema y  esa pregunta es la que no puedo contestarte.

Una idea, solo una.

Te lo dije al principio. No tengo la solución a tus problemas, ni siquiera tengo la solución a todos los míos. Es más, si yo conociera la fórmula mágica para contar bien bien una historia no te la diría, solo la utilizaría y compondría la mejor novela negra que haya existido jamás.

No obstante, te diré que no hay una fórmula única, cada uno tendrá la suya. Se me ocurre que quizá puedas empezar por escribir esa carta de la que te hablaba al comienzo de este artículo y esperar a ver cual es la reacción de tu tía.

Si te decides, esfuérzate y cuéntale una historia de la mejor forma que sepas. Si has seguido los dos requisitos (sobretodo el segundo), te responderá pronto.

¿Ya saber quién es el autor de esa frase? En realidad es fácil. Deja un comentario y hablamos. También puedes suscribirte a mi newsletter y te mantendré informado de lo que va ocurriendo por esta página.

A. Dupin

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