La Investigación Criminal

El crimen es el escenario central de una novela negra y su investigación el universo en el que habitan todos sus componentes. 

Escribe novela negra A.Dupin

A. Dupin

“La sociedad es un manicomio cuyos guardianes son los funcionarios de policía.” (AUGUST STRINDBERG)
 

El proceso investigador es la principal propuesta para desentrañar la mente criminal. El investigador debe recorrer todo un camino salpicado de obstáculos a través del cual va a ir dando explicación a todos los misterios que se plantean a su paso. No es fácil, os lo aseguro. A veces la preguntas no tienen respuesta, al menos aparente, luego ya veremos.

Se trata de una especie de competición, de juego, que hace que el camino sea más atractivo y cruel a la vez. 

Dos emociones a destacar en el investigador.

En una novela policíaca, desde la comisión del crimen hasta su resolución, la investigación nos llevará por la historia a base de avances y retrocesos que, a su vez, desencadenarán dos emociones a destacar, siempre desde el punto de vista del investigador: la euforia y la frustración. Euforia por los logros que lo acercan a la solución final y frustración por los fracasos que lo alejan; es la escalera de las emociones en la que tan pronto subes como bajas. Estas dos emociones también las deben vivir los lectores; esa es la cuestión.

La euforia y la frustración.

Debemos partir del hecho de que la frustración está presente en todas las investigaciones. Es un componente ineludible.

A veces la duda, el callejón sin salida, otras, ponen al investigador ante la posibilidad de que el camino elegido sea el equivocado.

La euforia suele acudir a reparar los daños causados por la frustración, quién sabe si con otros mayores que conduzcan a un nuevo pozo de oscuridad.

Son pequeños fogonazos, estados de ánimo pasajeros que se compensan los unos con los otros y que se suceden en cada logro y cada fracaso. Es la montaña rusa en toda su extensión. La escalera en la que tan pronto subes como bajas.

No siempre ocurre así, claro. No siempre existe la euforia tras la frustración. A veces, la investigación queda en vía muerta y al callejón se le cierra también la salida hacia atrás.

Cuando esto ocurre, la sensación de frustración que se produce será más acusada. 

La sombra del fracaso.

Es probable, que el investigador esté condenado a vivir permanentemente con sus fracasos.

Es seguro, que éstos lo perseguirán durante años en los que, de vez en cuando, vuelven a instalarse en el primer plano de su memoria para tratar de encontrar un detalle que le había pasado desapercibido, un detalle que reconduzca la investigación y le ayude a salir del callejón en el que, una parte de él, se ha quedado atrapado para siempre.

No es que el fracaso se haya solucionado con una decepción pasajera; en absoluto, eso es lo que él tratará de aparentar escondiéndose detrás de una sonrisa y unos hombros que se encogen en dirección a su cabeza.

La realidad es que la figura impersonal y anónima de ese delincuente impune lo perseguirá hasta que cierre la carpeta de su vida laboral.

Pero estas emociones no son patrimonio del investigador porque, en una novela de investigación policial, el escritor se las traslada al lector para convertirlo en un auténtico detective.

El investigador criminal euforia y frustración
La investigación criminal es un sube y baja de emociones.

Virtudes del investigador.

Resaltaremos algunas de las más conocidas: constancia, paciencia, perseverancia, observación, confianza en sí mismo y, a veces, en la providencia; pero, sobretodo, sensibilidad… y capacidad de análisis.

Virtudes que le llevan a logros, logros que hacen avanzar la investigación, avances que se convierten en retrocesos, retrocesos que le quitan de las manos al delincuente justo cuando le iba a poner las esposas para sumergirlo en la más absoluta desorientación, desorientación que le abre nuevos caminos llenos de incertidumbre, incertidumbres que se van convierten en certezas…  y entonces, solo entonces, cuando esas certezas no se esfuman, llega la apoteosis final.

Es el climax del investigador. El bien triunfa sobre el mal. Una mente inteligente ha logrado desenredar la madeja. La autoestima sube hasta lo más alto. La euforia hace que el cuerpo flote de satisfacción.

El policía ha atrapado al delincuente. La investigación ha finalizado.

El investigador deberá utilizar la mente para atrapar al delincuente.

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A. Dupin.

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