Los crímenes de la calle Morgue

En los crímenes de la calle Morgue, Allan Poe pone como ejemplo el ajedrez.

Los crímenes de la calle Morgue es un relato breve al que algunos atribuyen el honor de ser el origen de la novela negra. Yo también lo creo. Son muchos los aspectos que podríamos destacar de este relato:  desde la originalidad de la historia hasta las increíbles y fantasiosas deducciones de su protagonista. Merece la pena adentrarse en el mundo de fantasía de Allan Poe. Atrévete.

Por Escribir

Para escribir necesito una pluma.

Entre la realidad y la ficción. Cuando la mente baga perdida sin el control de la razón y todo tu cuerpo la sigue como un sonámbulo furtivo. Ahora escribo por escribir, atrévete a leer por leer.

La Investigación Criminal.

El investigador en la novela negra

En una novela policíaca, desde la comisión del crimen hasta su resolución, la investigación nos llevará por la historia a base de avances y retrocesos que, a su vez, desencadenarán dos emociones a destacar, siempre desde el punto de vista del investigador: la euforia y la frustración.

Color de la Novela Negra

de qué color es la novela negra

Una inmensa variedad de tonalidades comprendidas entre el blanco y el negro, permiten ser recorridas de forma permanente por una legión de mentes imaginativas que buscan el color exacto para pintar su mundo de ficción.

Analítica Criminal

La analítica de la estadística criminal en España

Haremos un análisis de la criminalidad referida a los delitos más importantes como es el caso de los homicidios dolosos y los asesinatos. Se trata de delitos contra la vida de las personas, el bien más preciado del que disponemos, sin ninguna duda.
Mostraremos una panorámica general de la evolución de este tipo de crímenes y, sobre todo, la relación existente entre esclarecidos y no esclarecidos.

Dos requisitos necesarios para una buena novela negra

El arte de escribir novela negra. Dos requisitos

Debo confesar que fue entre una maraña de artículos de esos que comienzan todos por «los diez mejores…», ya había perdido la esperanza de encontrar algo que me interesara, cuando leí: «dos requisitos». ¡No me lo podía creer!